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10 destinos de ensueño en Europa para esta Navidad

Cualquier época del año es buen momento para viajar. Pero durante la Navidad, algunas ciudades se visten con sus mejores galas y convierten estos días del calendario en la oportunidad perfecta para un viaje de ensueño. Para quienes buscan experiencias diferentes, hay diez ciudades europeas que no pueden perderse este invierno. Cualquiera de ellas es un extraordinario destino para despedir el año o recibir 2020 rodeado de interesantes propuestas y muy buen ambiente. ¡Felices fiestas!

 

París. No siempre podemos ver la torre Eiffel adornada con miles de bombillas en un espectáculo que no tiene precio. Ni tampoco pasear por la impresionante avenida de los Campos Elíseos bajo un manto de luces. O acercarse al alucinante árbol de Navidad que se encuentra delante de la Catedral de Notre Dame. Son solo tres de las excusas para animarse a disfrutar de una ciudad que descubre algo nuevo al turista cada vez que la visita.

Roma. Disfrutar de un buen panettone en una pastelería de la capital italiana es una de esas experiencias que ya merecen el viaje. Pero además en estas fechas se puede ver el impresionante pesebre con figuras de madera a tamaño real que se instala en la Plaza de San Pedro del Vaticano o comprar adornos para el árbol en la plaza Navona, que se convierte en un precioso mercadillo navideño.

Barcelona. No hay que buscar muchas excusas para disfrutar de un viaje a Barcelona porque es un buen destino tanto en verano como invierno, otoño o primavera. Pero en Navidad cuenta con el aliciente de la Fira de Santa Llúcia, el que para muchos es el mercadillo navideño de la ciudad por excelencia, con casi 300 puestos de belenes, árboles y artesanía. Además, en Navidad se celebra un interesante festival gastronómico, All Those Food Market, que este año cumple su décima edición.

Londres. El árbol de Trafalgar Square se ha convertido en todo un símbolo navideño no solo en Londres sino en todo el mundo. Por eso ver de cerca este altísimo ejemplar que comenzó a instalarse en esta plaza nada menos que en 1947 es un imprescindible si pasamos la Navidad en Londres. Allí, bajo el árbol, se reúnen extraordinarios coros para recaudar fondos para distintas causas que merece la pena escuchar. Y además están las pistas de patinaje sobre hielo, las luces en las calles principales, los originales escaparates… Todo engalanado para despedir el año como se merece.

Berlín. En Alemania hay muchas opciones para disfrutar de estas fiestas, pero Berlín tiene algo especial, y es que además de los mercadillos, el vino caliente o la impresionante decoración de las tiendas en esta época, en Berlín podremos disfrutar de conciertos, actuaciones y fuegos artificiales la noche de fin de año en un majestuoso escenario: el de la puerta de Brandemburgo.

Praga. Si hay una ciudad de cuento que en Navidad parece aún más sacada de las páginas de un libro infantil es Praga. Se pasee por donde se pasee, todo parece impregnado de magia en estas fechas. Además, en Navidad el turista tiene la oportunidad de asistir en la Ópera de Praga, pero también en muchas iglesias, a conciertos extraordinarios que son una auténtica experiencia.

Viena. Desde noviembre y hasta finales de año, los mercadillos de Viena convierten a esta ciudad en otro destino de ensueño. El olor a ponche caliente y almendras garrapiñadas invade las calles cercanas a lugares emblemáticos como el mercadillo de Rathausplatz, donde un pórtico decorado con velas recibe a los visitantes. Atracciones infantiles con un carrusel y un tren de renos o las grandes pistas de patinaje sobre hielo completan una oferta muy interesante.

 

San Petersburgo. Dicen que es la ciudad más bonita de Rusia, y lo cierto es que no le faltan atractivos. Pero además, San Petersburgo es un auténtico espectáculo en Navidad, cuando la plaza de Palacio acoge el desfile de carnaval navideño y un gran concierto con fuegos artificiales durante la última noche del año. Otra cita interesante es el festival de esculturas de hielo en la fortaleza de San Pedro y San Pablo.

 

Tromsø. Hay pocas experiencias tan especiales como asistir en directo al espectáculo que protagonizan las auroras boreales. Por eso la ciudad noruega de Tromsø, donde tendremos muchas probabilidades de verlas, es otro de los destinos imprescindibles para esta Navidad. En su entorno tenemos aseguradas unas Navidades completamente blancas con paseos en trineo y viajes en barco para ver ballenas que tampoco tienen desperdicio.

 

Budapest. La capital húngara es otra estupenda opción en estas fechas porque en ella es posible vivir la Navidad a lo grande. Una muestra de ello son los tranvías decorados con iluminación navideña o la representación del Cascanueces en el teatro Erkel, que siempre vuelve por estas fechas. Imprescindibles también los paseos por los mercadillos de la ciudad, donde se mezclan artesanía y gastronomía.

 

 

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